viernes, 9 de septiembre de 2011

Otra vez.

Y otra vez de nuevo. Vuelvo a escribir para desahogarme. Una amargura de la que nadie se dará cuenta. Porque aquí donde estoy escribiendo, ninguna persona leerá lo que con lagrimas demostraría en la realidad. Y ahí es cuando estos dos conceptos chocan entre sí. La realidad y los sueños. Explicando a ese lector imaginario a darse cuenta de la vida en un blog que no tiene éxito y ni lo tendrá. Es en ese momento de incomprensión donde te das cuenta que los sueños nunca podrán ir de la mano con la realidad. Aprendí que cuando me de cuenta de eso, entonces lo que escriba no tendrá sentido. Intento siempre plasmar la realidad con palabras que solo saben soñar. El caso es que nunca supe en realidad manejar una herramienta tan fantástica. No tengo la capacidad de llamar la atención a cualquier soñador. Pero como dije la realidad no puede ir acompañado de los sueños, así que dejo de escribir la realidad y me pongo a soñar. Soñaré solo y con amigos que imaginaré con ilusiones de poder tocar una realidad onírica. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario